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Posted by on Jun 17, 2013 in Transformar | 1 comment

Empleos verdes para una economía verde

Empleos verdes para una economía verde

Por Victoria Reynal

La demanda de especialistas cambia y aumenta a medida que la economía se hace cada vez más sustentable. ¿Quiénes se pueden beneficiar? Algunos de los sectores económicos con potencial para aportar pistas de posibles trabajos.

En su libro “Hot, flat, and crowded” (calurosa, plana y abarrotada), el autor y periodista del diario The New York Times, Thomas Friedman, relaciona la actual crisis económica con la ambiental. Friedman vincula la falta de responsabilidad individual y social en el ámbito financiero, que generó la burbuja de 2008, con la falta de responsabilidad hacia la naturaleza. Ambas problemáticas tienen orígenes que se asemejan, y, como indican muchos especialistas, pueden tener una resolución común: la “economía verde”. Y, si bien como dice Paul Romer, profesor de la universidad de Stanford, “desperdiciar una crisis es algo terrible”, ¿por qué no aprovechar los llamados “empleos verdes” como una manera innovadora de generar trabajo y crecimiento, sin descuidar el medio ambiente?

¿Crecimiento económico = deterioro ambiental?

El concepto “economía verde” fue protagonista en la reciente Cumbre de la Tierra Río+20. Según la visión del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el término crece en popularidad a medida que aumenta el desencanto social con el actual paradigma económico. Para el PNUMA, los empleos verdes son aquellos que tienen por objetivo reducir el impacto ambiental de empresas y sectores económicos hasta alcanzar niveles más sostenibles. Son trabajos que ayudan reducir el consumo de energía, materias primas y agua mediante estrategias de eficiencia. También, colaboran con el proceso de descarbonizar la economía y reducir las emisiones de gases efecto invernadero, disminuir o evitar por completo todas las formas de desechos y de contaminación, y proteger y restablecer los ecosistemas y la biodiversidad.

En general, una de las principales consecuencias de una crisis económica es el incremento del desempleo. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, “el mundo se encuentra ante un grave problema de desempleo y déficits generalizados de trabajo decente”. Hoy, según datos de las Naciones Unidas, hay 190 millones de desempleados en el mundo, y en el próximo decenio, otros 500 millones estarán buscando trabajo. Por eso, crear puestos de trabajo será indispensable para generar un crecimiento sostenible y mantener la cohesión social.

En el paradigma actual de desarrollo, el crecimiento económico suele equivaler a deterioro ambiental. Y la evidencia abunda de que el ambiente no tolera más abusos: el cambio climático ya se deja ver, los recursos naturales son limitados y comienzan a escasear, la contaminación se expande, las especies se extinguen. Entonces, frente a la necesidad de generar empleos y hacer las paces con la naturaleza, el concepto de economía verde suena oportuno.

En la Argentina, la tasa de desempleo ronda el 7%, lo que equivale a poco más de 1 millón de personas. La legislación ambiental actual permitiría la generación de muchos trabajos, si fuera aplicada. “Todos los sectores de la economía tienen el potencial de generar empleos verdes”, afirma Javier Corcuera, quien preside la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Con él coincide el ex secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni, que además aclara que es necesaria una articulación público-privada, y que es necesario comenzar a trabajar con los sectores de la economía más interesados, proactivos y con mejor predisposición.

¿Qué es una economía verde?

El PNUMA considera que una economía verde debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas. En su forma más básica, una economía verde sería aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente.

¿Cuáles son esos sectores económicos y qué tipo de empleos podrían generar?

Energía

La ley 26.190, que enmarca al programa GENREN (Licitación de generación eléctrica a partir de fuentes renovables) impulsado por el gobierno argentino, establece al año 2017 como plazo para que las energías renovables alcancen el 8% del total de energía eléctrica consumida en el país. El principal método para lograrlo es el incentivo de proyectos de generación de energía. De hecho, en el artículo 8 de dicha ley se especifica que deben ser favorecidos los emprendimientos de generación eléctrica que promuevan la creación de empleo. Otra ley, la 25.019, declara “De interés nacional” la generación de energías solar y eólica en territorio argentino y enumera los beneficios fiscales a los que aplican.

Posibles empleos:

  • Instalación, mantenimiento y operación de paneles fotovoltaicos, termotanques solares, aerogeneradores, biodigestores.
  • Conexión con la red eléctrica y adaptación de la electricidad generada a los requerimientos de la red.

Agro

La producción agropecuaria y ganadera orgánica son beneficiosas y sustentables: preservan los suelos, no utilizan químicos y consumen agua de manera racional. A su vez, en comparación con la producción agropecuaria tradicional, necesitan una mayor cantidad de mano de obra, lo que incide en la demanda de trabajo. Nuestro país tiene una ley que trata específicamente la producción orgánica, que es la 25.127. Si bien dicha ley no dispone subsidios ni beneficios a la agricultura orgánica, establece la obligación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de promoverla. El mercado interno nacional se duplicó en los últimos dos años, y la Argentina es el segundo país en cuanto a cantidad de hectáreas certificadas para el trabajo orgánico, según el Movimiento Argentino de Producción Orgánica (MAPO).

Posibles empleos:

  • Certificación de productos, métodos y tierras.
  • Preparación de la tierra, eliminación de las malezas y pestes, cultivo. Generalmente, en este tipo de producción el trabajo depende menos de la tecnología y más de la labor humana.
  • Investigación de nuevas metodologías de producción.


Construcción

La construcción y la arquitectura sustentables tienen un alto potencial de generación de empleo y de mejora en su desempeño ambiental. Actualmente, nuestro país no cuenta con una ley de fondo en esta materia, aunque sí existen una serie de normas IRAM, de aplicación voluntaria, y leyes referidas a diferentes aspectos de la arquitectura sustentable.

A nivel nacional, hay un programa sobre uso racional y eficiente de la energía (PRONUREE), y otro del incremento de la eficiencia energética y productiva de la PYME (PIEEP), entre otros. También se han desarrollado algunas leyes locales, como la 13.059 de la provincia de Buenos Aires, sobre acondicionamiento térmico de edificios. Otros ejemplos al respecto son la ley 4.237 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que trata sobre la recolección de agua de lluvia en los edificios, y otra sobre el consumo eficiente de energía, también de la ciudad porteña.

Por otro lado, en la Ley General del Ambiente, se nombra a la evaluación del impacto ambiental como uno de los instrumentos de la política y gestión ambiental. En el artículo 8 se determina la obligatoriedad de que toda obra que sea susceptible de degradar el ambiente atraviese una evaluación de impacto, que será aceptada, modificada o rechazada según corresponda.

Posibles empleos:

  • Recopilación de datos para la evaluación de impacto ambiental.
  • Aislación térmica de edificios.
  • Instalación de sistemas de recolección de agua de lluvia.
  • Diseño, instalación y monitoreo de sistemas de medición de consumo energético.

Residuos

En la actualidad, la recuperación de los residuos es una fuente de empleo en todo el país. Es, al mismo tiempo, una manera de reducir la cantidad de basura enviada a centros de disposición final. La Argentina tiene la ley 25.916, que establece ciertos requisitos para los centros donde se disponen los residuos. En gran parte del país, estos requisitos no son cumplidos. Si lo fueran, sería necesario emplear mano de obra para diseñar, construir y operar estos centros.

Por otro lado, la ciudad de Buenos Aires cuenta con la “Ley de basura cero”, que fija la prohibición de la disposición final de residuos para el año 2020. Una meta tan ambiciosa requiere del diseño e implementación de un sistema de gestión integral de residuos que permita un progresivo acercamiento de la realidad a lo exigido por la ley. Esto también implica un aumento en la demanda de trabajo.

Posibles empleos:

  • Recolección, tratamiento y procesamiento de residuos.
  • Diseño y ejecución de planes de comunicación y educación sobre separación de residuos en origen.
  • Diseño, producción y comercialización de los dispositivos necesarios para recolectar los residuos.

Otros sectores que tienen potencial para generar empleos e incidir positivamente en el ambiente son: la consultoría, auditoría y gestión ambiental; el diseño sustentable; el transporte; la Responsabilidad social empresaria; el tratamiento de efluentes y la potabilización de aguas; y la  conservación ambiental.

Para todos los sectores descritos anteriormente, hacen falta ingenieros, arquitectos, docentes, abogados, recuperadores urbanos, diseñadores y trabajadores de la construcción, entre tantos otros. Esto significa que hay diversos niveles socio-económicos que pueden verse beneficiados por un aumento en la demanda de trabajo. Para que estos beneficios se consoliden y se aceleren, la legislación debería volverse más exigente con el cuidado ambiental y, sobre todo, cumplirse. Somos nosotros, los ciudadanos, quienes podemos reclamar el cumplimiento y la creación de nuevas leyes. La oportunidad de tomar las dos grandes crisis de nuestros tiempos y generar una solución sinérgica quizás esté al alcance de nuestras manos, y de quienes definen el rumbo político del país.

Puestos de trabajo y equidad social

Cuando la economía mundial entró en recesión en el año 2008 a causa de la crisis bancaria y crediticia y las anteriores crisis de precios, creció la preocupación por la posible pérdida de empleos. Y si bien ya existían investigaciones y evidencias sobre las oportunidades que ofrece el reverdecimiento de la economía en cuanto a la creación de empleo, la recesión hizo más urgente este análisis.

Varios países, como China y la República de Corea, respondieron con planes focalizados en el trabajo, a través de incentivos fiscales con componentes “verdes” importantes. Los países que apostando se mueven hacia una economía verde ya están experimentando una creación significativa de empleos con las políticas actuales, y ese potencial podría desarrollarse aún más si se realizaran mayores inversiones en sectores verdes. Las políticas diseñadas para las PYMEs son especialmente prometedoras, ya que representan a una amplia proporción del empleo y permiten la creación de nuevos puestos de trabajo en la mayoría de los países.

Bajo los escenarios de inversión verde, los sectores agrícola, de la construcción, forestal y del transporte experimentarían un incremento del empleo a corto, mediano y largo plazo, superando el número de empleos en comparación con el modelo actual. A lo largo de la próxima década, el empleo mundial en el sector agrícola podría incrementarse hasta un 4%. Invertir en la conservación de los bosques y la reforestación podría impulsar el empleo regulado en este sector, pudiendo crecer un 20% antes de 2050.

En lo que respecta al transporte, mejorar la eficiencia energética de todas las formas de transporte y sustituir el privado por el público o por medios no motorizados permitiría crear un 10% más de puestos de trabajo que con el modelo actual.

Finalmente, las inversiones en la mejora de la eficiencia energética de los edificios podrían generar entre 2 y 3,5 millones de empleos sólo en Europa y Estados Unidos. Considerando la demanda de nuevas edificaciones (viviendas sociales, hospitales, escuelas, etc.) que existe en los países en desarrollo, el potencial es mucho mayor.

Destinar como mínimo un 1% del PIB mundial a mejorar la eficiencia energética y aumentar el uso de energías renovables permitiría crear nuevos puestos de trabajo y obtener energía competitiva. El sector de las energías renovables se convirtió en un generador de empleo muy importante. Se calcula que en 2006 trabajaron en el sector, directa o indirectamente, más de 2,3 millones de personas. Actualmente, un pequeño grupo de países acapara la mayoría de esos puestos de trabajo, especialmente Alemania, Brasil, China, Estados Unidos y Japón. El sector tiene un potencial de crecimiento considerable, así como de inversión en eficiencia energética, especialmente si se aplican políticas que la promuevan.

En nuestra simulación de economía verde, casi la mitad de la inversión total se destinó a la eficiencia energética y a las energías renovables (incluida la expansión de la segunda generación de biocombustibles), creando un 20% más de puestos de trabajo para 2050, en comparación con el modelo actual, lo que supone un crecimiento económico sólido y una reducción de las emisiones.

Fuente: Hacia una economía verde, guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, PNUMA, 2011.

1 Comment

  1. Considero muy importante la promoción de estudios de grado y posgrado relativos a la gestión ambiental, desde la perspectiva propia de cada carrera, ya que cada una puede aportar significativamente en el resultado final.

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