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Posted by on Jun 17, 2013 in Transformar | 1 comment

La fibra emprendedora

La fibra emprendedora

Por Victoria Reynal

Los argentinos estamos entre las culturas más emprendedores del mundo. ¿Quiénes son los que hoy están volcando esta virtud local hacia la generación de proyectos y empresas verdes?

Dos de cada diez argentinos adultos y económicamente activos son dueños, solos o con otros, de un emprendimiento. Año tras año, el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), un estudio internacional que mide la tasa de actividad emprendedora temprana (TEA), analiza en 60 países del mundo las empresas desde su nacimiento hasta sus 42 meses de vida. En 2011, la TEA se ubicó en un 20,8%, un 40% más que el año anterior. “Hay un crecimiento de la TEA a nivel mundial, como rebote de la crisis”, señala Silvia de Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, a cargo de la investigación en el país. Sin embargo, en el caso argentino, la especialista no sólo ve rebote, “también tiene impacto la consolidación de un sistema emprendedor”, asegura.

Pero un emprendimiento puede surgir como respuesta a una necesidad o a una oportunidad, agrega Torres Carbonell, es decir que la TEA cubre realidades muy variadas: de hecho, en el caso argentino, sólo el 18% de los nuevos empresarios esperan crear más de diez puestos de trabajo en los cinco años posteriores a la creación de la empresa. Este porcentaje tan bajo “se explica porque muchos emprendimientos son una forma de autoempleo”, aclara la especialista.

Sectores en alza

Martín Wainstein, formado como biólogo en California y con una maestría en Gestión de energías renovables en su haber, fundó la consultora Wulcon Energy, que desarrolla proyectos de energías limpias y de sustentabilidad. Entre otros trabajos, Martín lideró la instalación de un techo verde con un aerogenerador y paneles solares en el edificio corporativo de la aseguradora Allianz; la elaboración de cocinas solares con la fundación Ecoandina en Jujuy; la realización de talleres sobre techos verdes en la provincia de Misiones; y el diseño e instalación de un sistema de energía solar térmica para una torre de 16 pisos.

Por su parte, Diego Musolino, ingeniero informático del ITBA, desarrolló un proyecto de generación de biocombustible a partir de algas llamado “Algae Liquor”. Según Diego, se trata del “futuro sustentable de la producción de biocombustibles”. Las algas son cultivadas en agua (que no necesita ser potable) sobre tierras marginales. Entre sus beneficios, evitan el consumo y posterior emisión de gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles, se basan en biomasa, que no es comúnmente utilizada como alimento y, a su vez, las algas consumen dióxido de carbono durante su crecimiento.

En esta misma línea, Julián Tuccillo, ingeniero industrial del ITBA, creó la empresa de energías renovables Bóreas Austral. Algunos de los proyectos realizados son la instalación de paneles solares en el barrio de Nordelta o en estancias turísticas de las provincias de Buenos Aires, Chubut y Santa Cruz.

En lo que respecta a la situación del transporte en nuestro país, que tiene serios déficits de planificación, inversión e infraestructura, además de que genera emisiones de gases de efecto invernadero y siniestralidad vial, Miguel Ángel Bravo ha desarrollado una serie de proyectos muy innovadores, a través de su empresa Grupo Arq Bravo. Algunas de sus principales iniciativas son: el diseño y la fabricación de un prototipo de auto eléctrico, el diseño de una estación de recarga abastecida de energías renovables y capaz de recargar varios vehículos a la vez, una articulación de la cadena de producción del litio (metal necesario para la fabricación de baterías) y un sistema de autos compartidos, donde el dueño de un auto comparte su viaje y los gastos que genera con otras personas que necesitan ir al mismo destino.

Con una buena idea no alcanza

En la actividad emprendedora la capacidad de adaptación es fundamental, como lo ejemplifica el caso de Diego Musolino y Algae Liquor. La empresa obtuvo un importante número de reconocimientos: un viaje a Finlandia a través de un concurso del Banco Mundial para proyectos de alto potencial; ganaron el BID Challenge en la categoría “Empresa con mayor impacto ambiental positivo”; también obtuvieron el segundo lugar en el premio Jóvenes emprendedores del Banco Santander Río; y el primer premio en la categoría “Ideas de negocio”, Naves 2010, del IAE, entre otros.

Sin embargo, a pesar de todo este éxito, la ejecución del proyecto no ha comenzado. Una de las razones es que se trata de un negocio de capital intensivo: se requieren inversiones elevadas para ponerlo en funcionamiento. Por otro lado, el riesgo es alto, y aún queda mucho por aprender. Luego de un análisis de situación, y como la inversión no llegaba, fue necesario repensar su dirección. Fue así que su creador, Diego Musolino, decidió “bajar el acelerador”, para esperar a que ocurrieran avances en la cuestión, a nivel internacional. El grupo de socios fundadores abandonó el trabajo cotidiano en Algae Liquor y cada uno comenzó a desarrollar otros proyectos. Según dicen, el emprendimiento sigue en pie, y actualmente están pensando la manera de reestructurarlo.

Diego explica que “en el mundo emprendedor hay que cambiar para poder seguir”, y fue entonces que comenzó a trabajar en la fundación Energizar, desde donde promueve las energías renovables. Allí, trabaja un equipo que brinda capacitaciones y coordina proyectos.

La fundación nació con un objetivo similar al de Algae Liquor: “usar el ingenio para resolver problemas de la gente y desarrollar soluciones”. Entre otras acciones, crean prototipos, para que, idealmente, sean adoptados y fabricados a nivel industrial con fondos públicos o privados. Algunos ejemplos de los desarrollos son: un “bicigenerador” de energía y un calefón solar hecho con botellas recicladas. El enfoque es crear tecnologías simples que puedan ser mantenidas por quien las utilice.

Un proyecto integral

“La crisis ambiental es producto de una crisis individual que se extrapola a la sociedad.” ¿Cómo revertir esto? “A través de la reconexión con nosotros mismos y con nuestro entorno la civilización comenzará a tomar las decisiones correctas hacia un balance ambiental”, opina Martín Wainstein. Lo importante, según Miguel Ángel Bravo, es “encontrar la sustentabilidad en todos nuestros actos y, como dentro de estos actos está el trabajar, debemos volver más sustentable nuestro trabajo”.

Otra postura es la de Lucas Campodónico (creador de Greca, una empresa de reutilización de botones para elaborar con ellos objetos de diseño; de la asociación civil Ecomanía, que publica una revista bimestral; y de dos consultoras), que postula que “ser emprendedor sostenible no es más que ser uno mismo”. Y agrega: “el cambio de paradigma sólo es posible si entendemos esta crisis como una crisis económica y no ambiental.”

Finalmente, Julián Tuccillo considera que para que nuestra sociedad pueda hacer una transición hacia una mayor sustentabilidad, “debemos internalizar los costos externalizados para poder apreciar el ahorro y el reintegro que las tecnologías renovables representan”. Y explica que “el problema hoy en día es que no reconocemos los costos que implica descuidar el medio ambiente”.

1 Comment

  1. da resultado los paneles fotovoltaicos para una pequeña vivienda?

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