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Posted by on Sep 10, 2013 in Destacados, Investigar | 0 comments

Maritimización y globalización. Del patrimonio litoral al desarrollo sostenible

Maritimización y globalización. Del patrimonio litoral al desarrollo sostenible

Por Laurence Thouin.

El profesor Bernard Kalaora (Conservatorio del Litoral, Université d’Amiens) dictó un seminario orientado a estudiantes de posgrado en el Centro Franco-Argentino de Altos Estudios de la Universidad de Buenos Aires (CFAAE-UBA).

Quien tiene el mar, tiene el mundo

El prof. Kalaora tomó el concepto de litoral como metáfora para entender la relación con el mundo, ya que éste suele concebirse como un medio o espacio geográfico, incluso como un espacio social, pero rara vez en su dimensión y significado antropológicos. “En mi experiencia como investigador y consultor, el litoral es una construcción socio-antropológica en virtud de su vínculo con nuestra vida y el mundo del que formamos parte como humanos con las especies con las que cohabitamos. El litoral y el mar, constituidos de materia viva, no son un soporte pasivo y natural: son medios híbridos construidos e iniciados por actores que movilizan a la ciencia, el derecho, la política y el arte para ordenar las maneras de pensarlos, representarlos, gobernarlos y habitarlos”, consideró.

En su disertación, el docente contrapuso dos modelos paradigmáticos: el patrimonial paisajístico doméstico y natural, y el ecológico y ambiental. “Aunque antinómicos, ambos modelos coexisten. Movilizan conocimientos y actores diferentes, y sus efectos cognitivos y prácticos también son distintos. Uno provoca apego patrimonial y territorial, mientras que el otro encarna una perspectiva sistémica y dinámica del espacio en la pluralidad de esas dimensiones (física, biológica, química, social)”.

Kalaora aseguró que la descripción de ambos modelos busca mostrar las visiones del mundo que proponen, al igual que sus consecuencias prácticas, institucionales y biopolíticas. “Inscribiré esta aproximación en el contexto de la crisis ambiental, que tras 50 años emergió en Francia y Europa como un problema público. Existen vínculos entre la movilización ambiental internacional y las recalificaciones del litoral y el mar, que pasaron de ser espacio de recreación, esparcimiento y naturaleza a espacio global de supervivencia y regeneración potencial del planeta. Como dice el antropólogo Marc Abélès, nos enfrentamos a un verdadero cambio en los desafíos, no solo a la ‘convivencia’, la preservación de solidaridades dentro del Estado Nación, sino también la ‘supervivencia’ en el corazón mismo del accionar político, incluso más que la vida conjunta”, aseveró.

El litoral como última frontera

Para este docente francés, el contacto romántico e idealizado con el litoral y la orilla del mar está hoy desbordado por la globalización, que implica el fin de la geografía y una dinámica donde los fluidos se precipitan sobre los sólidos (lugares, territorios e identidades). “El mar ofrece todas las interconexiones posibles: humanas y no humanas, cosmos y política, historias naturales mezcladas con sociales, flujo y reflujo, ecología y economía, soberanía y gobernancia mundial, santuario e infraestructura, experiencia placentera y catastrófica, entre otras”, afirmó.

En su exposición, el especialista explicó que tomaría como ejemplo “el singular caso de la Reserva del Litoral en Francia, donde ejerzo como asesor científico desde 1992. A partir la obra publicada en la Documentación Francesa de 2010, ‘El futuro de las Riberas. Nuevos horizontes para la Reserva del Litoral’, mostraré que las instituciones piensan. De hecho, la reserva es el lugar de la Fabrique France del litoral, un establecimiento público que adquiere espacios llamados naturales sobre el territorio metropolitano y de ultramar como uno de los grandes propietarios (más de 140.000 hectáreas); su estrategia de patrimonialización busca recrear la naturalidad de un litoral antropizado y ‘desnaturalizado’ por las acciones humanas. Para ello, el organismo puede influir en el imaginario simbólico, literario, paisajístico naturalista, ecológico y artístico para movilizar los poderes públicos y construir el deseo moderno de costa, frente a las aspiraciones y expectativas de un público cada vez más numeroso y ansioso de reivindicaciones.

En tanto espacio de recreación y luego de patrimonialización, para Kalaora el litoral se convirtió en el bien común de la humanidad. “En un primer momento tenía un perímetro restringido: zonas costeras, riberas y playas -en adelante, el litoral- se extienden al mundo marítimo: constituyen la última frontera, ya no entre los estados sino intercósmica. Es el espacio de todas las interconexiones, y su gobernancia se volvió un desafío mundial. Aquí, las cuestiones de escala tienen una importancia crucial por razones geopolíticas y estratégicas, pero también ambiental, en particular por las amenazas globales que fragilizan los ecosistemas y los nuevos recursos, algo indispensable para la durabilidad del sistema capitalista, lo que se denomina desarrollo sustentable”.

El docente e investigador galo explicó que una comunidad epistémica se moviliza en distintos niveles (nacional, regional e internacional) a través de instituciones vinculadas a la ONU para encontrar maneras de gobernancia del litoral y el mar que trasciendan las fronteras. El objetivo es establecer la idea de la necesidad de un New Deal marítimo, económico, socioambiental y ético a escala planetaria.

Kalaora mostró en su exposición los planos culturales en los cuales se origina la idea de la gestión integral del litoral y del mar como modo de gobernancia estándar y mundial, que se puede replicar hasta el infinito y cuyo vector de difusión son las organizaciones internacionales públicas, privadas y civiles. “Desde este punto de vista, el informe Bruntland, texto preparatorio de la Conferencia de Río ‘92, es muy significativo. Las múltiples movilizaciones de expertos en los grupos de trabajo para preparar esa conferencia generaron una nueva semántica: la de la gobernancia, del desarrollo durable y íntegro, del empowerment y de la performance o accountability, que constituye la doxa[1] del mundo de la valoración. El desarrollo durable remite a ciertos principios de justificación que buscan borrar las diferencias, las jerarquías de inscripciones y de poderes en nombre de la supervivencia de la especie humana para englobar al mundo en un mismo encuadre y mirada”, consideró.

Naturalización y biologización de las relaciones humanas

Más tarde, el especialista francés abordó el concepto de “ecologización” del planeta Tierra y la extensión del bio poder. “Una de sus paradojas es la radicalización de la modernidad antes que la desaceleración del crecimiento; también, de la ciencia y la técnica como su corolario, garante de la gobernancia en un mundo cada vez más competitivo”.

Según Kalaora, la integración de consecuencias perversas, no intencionales de las acciones y actividades del hombre, se traduce en una capacidad reflexiva de anticipación más grande y de adaptación a un mundo que se vuelve cada vez más incierto y vulnerable. Sin embargo, esto no se traduce en un freno a la mercantilización, sino que hace de la naturaleza un capital de supervivencia y busca integrarla en sistemas de contabilización, evaluación y competitividad para volver rentables los servicios aportados por los ecosistemas. “Desde ese punto de vista, antes que para la evolución de grandes proyectos (represas, explotación de fondos marinos), tanto la ecología científica como la biología y la climatología son ciencias que a menudo sirven como justificación ética a una empresa capitalista internacional cuyos vectores son la banca mundial, la Unión Europea y las grandes ONG”, enfatizó este profesional galo.

Para brindar un ejemplo concreto de la práctica de la valoración en un mundo globalizado, Kalaora compartió su experiencia personal sobre la implementación de políticas de gestión integrada de las zonas costeras o de prácticas de buena gobernabilidad costera, como la Polinesia Francesa, el Océano Índico, Marruecos y el Mediterráneo. El especialista describió la semántica del experto global, así como la manera en la que un saber mundial se construye y se difunde en los países receptores -en su mayoría, el Sur por oposición al Norte- de la oferta de valoración occidental.

 

Fricciones locales y globales

En algunos pasajes de su exposición Kalaora utilizó el término “fricción”, que figura en un trabajo de la especialista indonesia Anna Lowenhaupt Tsing, un clásico de la antropología contemporánea[2]. A partir de casos concretos de implementación de dispositivos universales de gobernancia (las zonas marinas protegidas, la Iniciativa Francesa para los Arrecifes de Coral afiliados a la Iniciativa Internacional de los Arrecifes de Coral –ICRI, por sus sílabas en francés-), el investigador explicó cómo se manejan los agenciamientos hídricos, locales y globales, culturales y naturales, que revalorizan los saberes y las competencias, y que las recomponen bajo la forma de combinaciones heteróclitas, generando así nuevas identidades (ciudadanos del mundo, pueblo del Océano). Estas fricciones pueden desbaratar los modos de dominación asociadas al Imperial Nature, y recrear la diferencia y lo local allí donde lo global quiere imponer una cierta uniformización o estandarización. “En determinados contextos, la globalización puede ofrecer conquistas a los actores hasta ese momento ignorados, que a través de la palestra política quieren afirmar sus derechos y hacer valorar sus modos de gestión de recursos y bienes comunes”. A modo de ejemplo, Kalaora desarrolló dos estudios de caso: la confrontación entre lo global y lo local a propósito de la gestión de lo ultramarino en la Polinesia francesa; y un proceso friccional entre los saberes de los biólogos y los saberes vernáculos sobre las ballenas en la Patagonia (más específicamente en la península de Valdés, que ha enfrentado a locales y residentes extranjeros, ONG locales e internacionales).

A modo de conclusión

En opinión de Kalaora, el desafío pasa por elaborar una cosmopolítica fundada no tanto sobre el proceso de homogeneización de las diferencias, sino sobre uno que tienda a la universalidad, que esté destinado a preservar las especificidades y particularidades propias de cada caso.

“Lo marítimo ofrece la posibilidad de experiencias identitarias fluctuantes y móviles: dejar las riberas para salir al encuentro de un mundo desconocido, y después volver a buen puerto. El espacio terrestre llama a la toma de conciencia mundial sin renegar de sus vínculos: constituye el ideal típico de un mundo que nos da la oportunidad de aprender a percibir y sentir fuera del marco de la nación”, aseguró.

Finalmente, Kalaora enfatizó que la experiencia estética es fundamental frente a la alteridad radical del mundo marítimo y su aprehensión. Ésta también permite la creación de nuevos lazos, no ya sobre el mundo de la contemplación o del espectáculo -símbolo de la maestría y la dominación-, sino sobre aquel de un nuevo modo de habitar el planeta y la preocupación de cuidarlo, el Care. “Cada vez más artistas renuncian a la ‘Gran Obra de Arte’ en sentido colectivo, compuesta de gestores, científicos, juristas y ciudadanos que participan en la restauración de los espacios; ven la profundidad de los mecanismos de los seres vivos en el cual la acción artística puede ser un médium. Cada vez más la circulación, la interacción entre los artistas y las formas de saber -aquellas del experto y el profano- son prerrequisitos para que este mundo interconectado donde los cambios son múltiples no se convierta en extraño para nosotros. Por su colaboración en las obras para implementar mecanismos de evolución del espacio de los seres vivos, el artista puede procurar los arraigos necesarios en la comprensión de un mundo dominado por lo instantáneo, lo inmediato, la ubicuidad y la dinámica de los fluidos sobre el espacio real”. Por último, el investigador francés recomendó conocer más sobre los artistas americanos que iniciaron el movimiento del Sea Work, en la línea del Land Art o Earth Work.

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Bibliografía

– Suárez de Vivero, Juan L.; Rodríguez Mateos, Juan C. “Ocean governance in a competitive world. The BRIC countries as emerging maritime powers – building new geopolitical scenarios”, 2010. (En línea) < www.elsevier.com/locate/marpol>.

– Henocque, Yves. “Shaping up the features of global social-ecological governance systems”, 2009. <http://archimer.ifremer.fr/doc/00035/14658/11960.pdf>.

– “Limit Planetary Boundary, Stockholm resilience”. <www.stockholmresilience.org> y <www.youtube.com>.

– Abélès, Marc. Anthropologie de la Globalisation, París, Payot, 2008.

– Kalaora, Bernard. Rivages en devenir: Des horizons pour le Conservatoire du Littoral, La Documentation Française, 2010.

– Jasanoff, Sheila; Long Martello, Marybeth. Earthly Politics, Local and Global in Environmental Governance. The Mitt Press, 2004.

– Lowenhaupt Tsing, Anna. Friction, an ethnography of Global Connection. Princeton Paperbacks, 2005.

– Goldmann, Michaël. The World Bank and Struggles for Social Justice in the Age of Globalization. Yale University Press, 2006.

– Babou, Igor. Disposer de la nature: enjeux environnementaux en Patagonie argentine. L’Harmattan, 2009.

“La población de Península Valdés no podrá aumentar”. Clarín. Argentina, 22 de junio de 1998. (En línea) <http://edant.clarin.com/diario/1998/06/22/e-06301d.htm>.
– Plan de gestión de la Fundación Patagonia Natural, elaborado por biólogos y científicos universitarios para las costas patagónicas: http://www.patagonianatural.org


[1] Opinión, conocimiento obtenido a partir de la experiencia.

[2] Para los textos y trabajos mencionados por el autor, consultar la bibliografía al final de este artículo.

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