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Posted by on May 22, 2014 in Liderar | 0 comments

“Nadie brinda un servicio tan completo”

“Nadie brinda un servicio tan completo”

Por Laurence Thouin.

Proactiva Medio Ambiente, filial argentina del grupo francés Veolia Environnement, está en plena expansión de sus actividades, tanto en la Argentina como en el resto de la región. A nivel local, Juan Carlos Hegouaburu, Director País, asegura que “El objetivo es encarar el mercado todos juntos y convertirnos en la empresa número uno en cada país, como lo es hoy Veolia a nivel mundial.”

JCH

Juan Carlos Hegouaburu, argentino, 55 años.

Ingeniero metalúrgico, egresado de la Universidad Tecnológica Nacional, República Argentina

Trayectoria profesional:

1996. Gerente Comercial de DELTACOM S.A., empresa de gestión de residuos industriales que es adquirida al poco tiempo por el Grupo CGEA/Vivendi.

1998. Gerente de Desarrollo de Nuevos Negocios en DELTACOM S.A.

2000. Gerente General de DELTACOM S.A.

2003. Director País de PROACTIVA en Chile.

2008. Director de Actividad Industrial de PROACTIVA LatAm.

2010. Director País de PROACTIVA en Argentina.

2013. Es nombrado Director País de VEOLIA Environnement en Argentina, dentro de la región Latinoamérica. Es el responsable máximo del Grupo en el país, y como tal, de implementar las estrategias de Veolia a nivel nacional, definir los objetivos y conducir a los equipos locales, en concordancia con las políticas y estándares corporativos.

Proactiva Medio Ambiente tiene una llamativa presencia en América latina. ¿Cuándo empezó su desarrollo en esta región del mundo?

Nuestra compañía fue creada en España a fines de los años 90 por FCC (Fomento de Construcciones y Contratas S.A.), referente internacional en el sector de la construcción y los servicios públicos con más de cien años de historia, y por la compañía francesa, que por ese entonces se llamaba La Générale des Eaux y desde hace unos años es conocida como Veolia, una empresa líder en servicios ambientales (agua, residuos y energía) que tiene 160 años de trayectoria.

En la Argentina, nos dedicamos principalmente a la gestión integral de los residuos. La compañía francesa adquirió tanto a Deltacom como a la empresa platense Lamcef en 1998, y se obtuvo el contrato de higiene urbana para la zona 2 de la Ciudad de Buenos Aires, tras proceso licitatorio del Gobierno porteño. Con la compra de Deltacom se concretó la primera implantación francesa del Grupo en el país; personalmente, me incorporé a la compañía en esa época. Paralelamente, se realizaron operaciones similares en Chile, Colombia y Brasil.

A principios del 2000, se decidió agrupar las actividades de residuos y agua en una misma estructura con el objetivo de desarrollar los negocios en conjunto en toda Latinoamérica. Los socios españoles asumieron la dirección de la empresa, que se había expandido hacia México y Venezuela, y posteriormente a Ecuador y Perú, afianzando nuestra presencia en ocho países del continente.

Una década más tarde, se producen dos nuevos cambios que impactan directamente sobre su actividad…

Por un lado, Veolia adquiere el 50% que pertenecía a FCC, lo que lleva a la empresa francesa a ser titular de la integridad de nuestra compañía. Por el otro, la reorganización del Grupo Veolia a nivel mundial (pasó de ser un modelo administrado por sectores de actividad a un esquema de divisiones geográficas) replanteó nuestra dinámica laboral. Las actividades ambientales –agua, limpieza y energía, ya que transporte fue una entidad aparte- se integran entre sí y se reparten desde entonces en siete regiones del mundo excepto Francia, que dado su peso dentro del resultado funciona como una división en sí misma.

Desde entonces, en la Argentina ocupo el cargo de responsable de todas las operaciones de Veolia Environnement y reporto a Ramón Rebuelta, el director para América latina. Para los que venimos de Deltacom, la adaptación no resulta complicada, sólo que debemos aprender a integrar las tres actividades del Grupo, incorporando la energía a nuestro modelo de agua+residuos.

¿Cuáles son las firmas que se encuentran bajo el paraguas de la nueva estructura?

Justamente por la parte de energía, Dalkia; en agua, en lo que se refiere a tecnologías, Veolia Water Systems; y para todo lo relativo a higiene y tratamiento de residuos o servicios en la actividad de agua, Proactiva Medio Ambiente. El objetivo es encarar el mercado todos juntos y convertirnos en la empresa número uno en cada país, como lo es hoy Veolia a nivel mundial. Sentarnos frente a los clientes actuales y potenciales y ofrecerles soluciones multiservicios con un solo interlocutor, que es Veolia Environnement. Es una propuesta integral, con claras sinergias y optimización de recursos. A mi entender, nadie de la competencia brinda un servicio tan completo.

Grupo Veolia Environnement

Veolia Environnement es una empresa multinacional de origen francés (inició su actividad en el siglo XIX como Compagnie Générale des Eaux, cambió su nombre en 1998 por el de Groupe Vivendi y en 2003 pasó a llamarse Veolia Environnement), líder mundial en servicios medioambientales. Cuenta con más de 220.000 empleados en todo el mundo que se dedican a la gestión del agua, residuos y energía. Mediante el diseño e implementación de soluciones que combinan la eficiencia económica con el control sobre el impacto medioambiental, el Grupo contribuye a combatir el cambio climático, a cuidar los recursos naturales y a preservar los ecosistemas.

¿Cómo se divide su cartera de clientes?

Actualmente, el 75% está en la órbita pública, pero desde la casa matriz recibimos un mandato estratégico de focalizarnos también en el cliente industrial, de equilibrar la cartera.

¿Cuáles fueron sus primeros contratos de Proactiva Medio Ambiente en la Argentina?

Iniciamos nuestra actividad en 1996 con un contrato de higiene urbana para el partido de Avellaneda, que fue renovado en 2009. También tenemos desde 1998 la gestión de los servicios de higiene de la zona 2 de Capital Federal. Por otra parte, ganamos un importante contrato de gestión y tratamiento de residuos para toda la provincia de Misiones: un leading case que ojalá pueda reproducirse en otros lugares de la Argentina y América latina, ya que logramos eliminar los basurales clandestinos y organizar el transporte y tratamiento de los residuos a nivel de toda la provincia, permitiendo a los habitantes el acceso a este servicio básico para la población. Este contrato nos fue recientemente renovado hasta el año 2026 y, en una segunda fase, planeamos abrir una planta de selección e incluso de cogeneración de energía.

Otra de nuestras actividades es el tratamiento de residuos patogénicos. En la ciudad de La Plata contamos con una planta de tratamiento de termodestrucción que trabaja para unos 1000 clientes. También nos ocupamos de la gestión integral de los residuos de ese tipo para la provincia de Santa Cruz, desde 2007, habiendo ganado una licitación del Gobierno Provincial. En la provincia de Mendoza, tras un joint-venture con Pescarmona, asumimos la gestión logística de los residuos y la construcción y operación de la planta de tratamiento mediante sistema de autoclave y termodestrucción, una planta modelo para tratar residuos patogénicos y farmacéuticos, tales como medicamentos vencidos.

Finalmente brindamos servicios para clientes industriales, como el grupo Tenaris, Ternium, Molinos, Arcor, Procter & Gamble, SC Johnson, así como las cadenas comerciales más importantes, farmacéuticas, laboratorios y de otros rubros. En los clientes, nos encargamos de la gestión de sus sitios, y de lo relativo al transporte de residuos banales y también peligrosos o especiales.

Su empresa acaba de ganar un importante contrato en la Ciudad de Buenos Aires. ¿De qué se trata?

El pasado 27 de enero firmamos un contrato de higiene urbana para la zona 1 de la Ciudad, que tiene una superficie de 17,4 km2 y cubre todo el Microcentro, San Telmo, Retiro, Puerto Madero, Montserrat y Constitución. Es la zona ícono de la ciudad, la más comercial y turística, la más expuesta a los movimientos urbanos y a un fenómeno no menor: los cartoneros.

¿Cuál es exactamente el alcance de su tarea?

Proactiva Medio Ambiente (Veolia) se dedicará a la higiene urbana de la Comuna 1 de la ciudad, que incluye la limpieza, el barrido, así como la recolección y transporte a disposición final de los residuos “húmedos” que se producen en los hogares: restos de verduras, comidas, panificación, así como los residuos no reciclables: envases de golosinas, colillas de cigarrillos… Los llamados grandes generadores, como restaurantes, hoteles y pequeñas fábricas, tienen que contratar un servicio aparte, privado.

Veolia zona América latina: Proactiva Medio Ambiente

Con sede en Madrid, Proactiva Medio Ambiente forma parte del grupo Veolia Environnement y es una de las empresas líderes de la región en servicios medioambientales, especializada en la gestión integral del agua y los residuos.

  • Está presente en 8 países
  • Trabaja con 120 municipalidades (contratos con el sector público)
  • Atiende a unos 45 millones de usuarios
  • Brinda servicios a casi 58.000 clientes privados
  • Cuenta con 12.000 colaboradores
  • Gestiona 17 rellenos sanitarios

¿Qué propuesta presentaron al Gobierno de la Ciudad?

Presentamos un plan de trabajo escalonado, ya que se cambiará totalmente la tecnología utilizada y se mecanizará mucho más la limpieza. Los equipamientos son en su mayoría importados, pero se prevé ensamblar parte del material in situ. El cambio principal consiste en la implementación de una flota de camiones con carga lateral de 3000 litros, que permiten una mayor capacidad de acopio. También se usarán equipamientos más sofisticados operados con grúa. Las inversiones (contenedores, equipos, etc.) están a cargo de la empresa concesionaria, y el Gobierno de la Ciudad sólo provee una pequeña parte del material.

¿Quién recolecta entonces los residuos “secos”?

Los recuperadores urbanos están a cargo de esta clase de residuos: embalajes y todo lo que puede ser reciclado que, se supone, tiene que ser volcado en los contenedores dispuestos a ese efecto por el Gobierno porteño: las campanas verdes que se ven en la vía pública. El problema es que los porteños no tienen todavía cultura de separación de la basura: así, muchos residuos valiosos para los recuperadores van a nuestros contenedores. El desafío será compatibilizar en forma permanente nuestros horarios y metodologías con las cooperativas recuperadoras.

¿El fenómeno de estas cooperativas existe en otros países?

Generalmente estas cosas suceden en momentos de grandes crisis y luego desaparecen o permanecen como un hecho marginal. En la Argentina, el fenómeno social alcanzó tal impacto durante la crisis de 2001 que llegó para quedarse. Y mientras sigan altos los valores internacionales de materias como la celulosa o el plástico, existe un mercado y, por ende, una posibilidad de sustento. Son miles de personas que el Gobierno de la Ciudad hace un gran esfuerzo por integrar: se han creado cooperativas que tienen centros verdes, donde son llevados los residuos secos. Personalmente, no conozco otro país donde el poder público se haya involucrado de esta manera.

La limpieza de una ciudad depende mucho de las costumbres de sus habitantes. ¿Cómo se comportan los porteños?

No tienen incorporada la cultura de la limpieza ni de la separación, ni tampoco del horario para sacar la basura. Esto genera un círculo vicioso: para mantener la ciudad limpia el servicio pasa a toda hora y, como pasa a toda hora, el vecino saca la basura en cualquier momento. El resultado es que la ciudad parece siempre sucia a pesar de los repasos. A esto se le suma el fenómeno cartonero: como se sabe que no hay cultura de separación, entonces se busca en la basura húmeda lo que interesa. Hace falta una fuerte sensibilización y capacitación de los vecinos, además de presiones de una autoridad de control para que se cumplan las reglas. En nuestro rubro se dice que se necesitan 20 años para cambiar las mentalidades.

Hablamos de tecnología pero su actividad requiere también de importantes recursos humanos…

En nuestro rubro, la mano de obra es muy importante: representa alrededor del 70% del gasto. Mientras se avanza en tecnología van cambiando las tareas, pero la necesidad de personal sigue siendo la misma. Por ejemplo, para la zona 1 de la Ciudad emplearemos a 850 personas y somos 2200 colaboradores para todos los negocios en el país.

¿Trabajar con la basura es un buen negocio? ¿Tiene futuro?

Desde la Argentina se ven experiencias exitosas de afuera, plantas donde ingresan residuos que se transforman en energía, pero nunca se habla de los elevadísimos costos que representan estos procesos. En los países desarrollados hay un rol del Estado que no es ajeno a la solución: se implementan impuestos donde el consumidor ya paga un valor por el uso final de la basura. También existen técnicas donde el vecino paga un precio muy caro por la basura que no se recicla. Los contenedores tienen códigos de barras y el vecino paga en función del peso del contenedor que corresponde a su cuadra. Son mecanismos tecnológicos donde paga el que contamina. Si vemos lo que está pasando en Europa, que está varios años adelantada a nosotros, creo que hay mucho futuro y cosas para hacer. En la Argentina, la Ciudad de Buenos Aires está a la vanguardia porque tiene recursos propios, vecinos que pagan y porque el gobierno es muy activo en buscar soluciones; por ejemplo, en planes alternativos al CEAMSE.

Fuente de las imágenes: Proactiva Medioambiente S.A.

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