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Posted by on jun 17, 2013 in Transformar | 0 comments

Objetivo Esteros del Iberá

Objetivo Esteros del Iberá

Un proyecto completo que integra un Parque Nacional, el recupero de fauna nativa y hasta el trazado de una ruta escénica para posicionar al Iberá como un destino turístico único. Viaje al corazón de una de las mayores reservas de vida silvestre del país.

Ceba su mate, calza unas bombachas de campo y responde en un perfecto y medido castellano. Cómodamente instalado en la entrada de su estancia El Rincón del Socorro, Douglas Tompkins cuenta que en la década de los años 90 viajó a los Esteros del Iberá casi por casualidad, invitado por un conservacionista argentino. Quedó tan impactado por el lugar, que decidió comprar unas 150.000 hectáreas de antiguas estancias ganaderas que colindan con las tierras fiscales (de las cuales una parte constituye el “Parque Provincial” o área de conservación estricta) a través de The Conservation Land Trust (CLT), la fundación que el magnate ecologista preside.

Desde entonces, se dedicó a pleno a preservar el Iberá. Su objetivo es ambicioso: constituir, a partir de la donación al Estado de las tierras adquiridas combinadas con las del Parque Provincial, un futuro Parque Nacional que sería uno de los más grandes del país y uno de los más importantes humedales y pastizales de América del Sur.

Sin embargo, durante la última década, las acciones radicales de preservación ambientalista llevadas adelante en la Argentina por Douglas Tompkins no estuvieron exentas de controversias. “Cinco años atrás, alrededor de su figura florecían acusaciones que hasta los mismos funcionarios del Gobierno nacional, a voz alzada, se ocupaban de ratificar. Decían que el magnate, dueño de miles de hectáreas en el Litoral y en la Patagonia, venía por los recursos naturales, el agua y el futuro”, comenta el periodista Gonzalo Sánchez. “A Tompkins se lo acusa de desplazar a trabajadores rurales que ocupan tierras desde tiempos inmemoriales, pero también lo atacan desde ámbitos empresariales, inmobiliarios, ganaderos y forestales. Por supuesto, no faltan quienes lo acusan de ‘atentar contra la soberanía’”, agrega el escritor chaqueño Giardinelli[1]. Tompkins sin embargo, “es el extranjero que se manifiesta a favor del proyecto oficial de Ley de tierras. Aunque dice que le falta claridad, lo valora como punto de partida para discutir el uso que se hace de los suelos en el país de la tierra infinita, la Argentina”, puntualiza Sánchez.

El proyecto Iberá no es su primer intento preservacionista en nuestro país. En la provincia de Santa Cruz, adquirió unas 70.000 hectáreas al borde del mar austral que se convirtieron en el Parque Monte León. También es dueño de tierras en las cercanías del Parque Nacional Perito Moreno, donde piensa llevar adelante alguna acción en el futuro. Desde la Fundación Parques Nacionales y desde la Fundación Vida Silvestre (que estuvo colaborando con el empresario norteamericano en la transformación de su reserva patagónica privada en el primer Parque Nacional marítimo), se valora el trabajo que está realizando The Conservatión Land Trust y se espera el buen desempeño del proyecto Iberá para que se concrete la creación de un nuevo Parque Nacional. Todavía quedan por resolver temas administrativos y legales, ya que el centro neurálgico del mega-proyecto lo constituye la reserva provincial cuyas tierras fiscales pertenecen a la provincia correntina, que las tendría que ceder a la Nación.

Retorno asegurado

En el marco del Proyecto Iberá también se están reintroduciendo especies que estaban extinguidas en la zona, como el oso hormiguero gigante, el venado de las pampas, el pecarí de collar y el gran depredador de la región: el yaguareté. En el año 2007 se liberó a la primera pareja de osos hormigueros en la zona. Se estima que hoy viven entre 22 y 25 ejemplares de esta especie, ocho de los cuales nacieron en la Reserva. Ya se puede afirmar que el retorno de la especie al Iberá queda prácticamente asegurado. Más allá del trabajo de seguimiento, el año próximo se espera reintroducir este animal en un segundo lugar dentro de la gran reserva. A lo largo de estos años, el “Proyecto Oso Hormiguero” recibió el apoyo del Gobierno de Corrientes, la Dirección Nacional de Fauna y los gobiernos de Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Formosa y Chaco. Además, contó con el sostén de decenas de instituciones y particulares. El venado de las pampas y el yaguareté tienen destinos similares. “Ya hemos devuelto la presencia del amenazado venado en dos de nuestras reservas del Iberá; y nuestro próximo desafío es empezar la cría in situ del yaguareté”, explica Ignacio Jiménez, coordinador general de los programa de recuperación de fauna amenazada del Proyecto Iberá. “Para el 2020 esperamos contar con la presencia de todas las especies de fauna silvestre que históricamente habitaron esta zona.” En el caso de la reintroducción del yaguareté se necesitaron 350 toneladas de acero, que fueron donadas por dos compañías del Grupo Techint: Tecpetrol aportó 1500 tubos (equivalente a 160 toneladas de acero) que fueron trasladados por fletes contratados por Tenaris desde Comodoro Rivadavia rumbo a los Esteros del Iberá.

Esteros 2

Un espacio de preservación

Mientras tanto, CLT realiza su gran hazaña al acompañar el proyecto de preservación natural y de sustentabilidad en pos de revalorizar y convertir la región de los esteros no sólo en un Parque, sino también en una fuente de trabajo para sus habitantes.

La reserva provincial alberga la mayor población del mundo del amenazado yetapá de collar, y la segunda mayor del ciervo de los pantanos. También sirve como refugio para especies en vías de extinción, como el aguará guazú, el venado de las pampas, las aves de pastizal, los yacarés y el lobito de río, entre otras. Además, por su tamaño y calidad de hábitat, representa una oportunidad única para al menos intentar la reintroducción de especies localmente extintas, tales como el oso hormiguero, el tapir, el pecarí de collar, el venado de las pampas, el ocelote, el lobo gargantilla y el famoso yaguareté.

El futuro Parque Nacional Iberá quedaría rodeado por miles de hectáreas de tierras privadas incluidas en la actual Reserva Natural Iberá, que podrían estar dedicadas a diferentes tipos de producción sustentable, ligadas al atractivo turístico del área de conservación estricta. Teniendo en cuenta que Iberá se encuentra a 400 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, maravilla natural a la que llegan más de 1 millón de visitantes por año. La meta es incluir a la región correntina como destino asociado.

Fue en este marco que se ideó la Ruta Escénica del Iberá, que cuenta más de 1300 kilómetros, un proyecto productivo regional impulsado por The Conservatión Land Trust junto a los diez municipios incluidos en la Reserva Provincial del Iberá. Colonia Carlos Pellegrini sirvió de experiencia piloto: actualmente el 90% de su población vive y trabaja en torno a la actividad turística derivada de la creación de la Reserva Provincial. Ahora es el modelo que lleva a impulsar un proceso similar en las nueve restantes localidades. Construcción de infraestructuras de seccionales de guardaparques, creación de campings, participación en ferias y fiestas patronales, armado de carteles y material de señalización, stands, folletería, DVD y calcos fueron algunas de las realizaciones asociadas a la promoción de los atractivos de la Reserva Iberá.

Fusión público-privada

En suelo argentino las áreas protegidas pueden pertenecer a dos esferas distintas: la pública y la privada, o ser una fusión de ambas, como es el caso de la Reserva Natural del Iberá. Las áreas protegidas públicas con algún grado de protección (municipales, provinciales o nacionales) cubren una superficie del 5,5% del territorio nacional. La mayor parte de las tierras está, entonces, en manos privadas. Por eso, es imprescindible contar con instrumentos que incentiven a los propietarios a conservar los recursos que están en sus dominios. Una de las formas de crear una reserva privada es realizar un convenio con una organización no gubernamental idónea. Los programas de Refugios de la Fundación Vida Silvestre, de Reservas Privadas de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y de la Fundación Hábitat de Santa Fe son buenos ejemplos de estas nuevas políticas.

En el caso de la Reserva Natural del Iberá, el dominio de la tierra es mixto, porque coexisten propiedades privadas y fiscales. El área protegida está zonificada en dos categorías:

• La Reserva Provincial: zona de uso múltiple constituida por propiedades privadas.

• Parque Provincial: zona núcleo destinada a la preservación de la naturaleza conformada por tierras fiscales y de propiedad del Estado provincial, declaradas de “dominio público”, mayormente cubiertas por esteros y lagunas.

La administración del área es responsabilidad de la Dirección de Parques y Reservas, dependiente del ministerio de Producción, Trabajo y Turismo de la provincia de Corrientes.



[1] http://www.lafogata.org/06arg/arg5/arg_13-11.htm

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