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Posted by on Nov 15, 2012 in Destacados, Dialogar | 0 comments

Dossier: Objetivo Río +20

Dossier: Objetivo Río +20

 

¿HACIA UN PARADIGMA MÁS VERDE?

El pretendido desarrollo sostenible busca un nuevo modelo económico más armonioso con los aspectos sociales y ambientales. La próxima Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro ¿será tierra fértil para alcanzarlo?

Un nuevo modelo de desarrollo buscará alcanzar la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible, más conocida como “Río+20”, que se celebrará entre el 20 y el 22 de junio en Río de Janeiro, con 193 países invitados a participar. Es necesario “un paradigma en el que la riqueza material no tenga que obtenerse a expensas de la escasez ecológica y de disparidades sociales”, reconoce un documento del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El nuevo paradigma tendrá que incluir, por ejemplo, una manera diferente de medir el PBI que incorpore los costos ambientales: el agotamiento de los recursos hídricos y la polución del aire, tal como sugiere una de las propuestas. Esto daría una medición más realista que la actual, que se limita a sumar la producción sin considerar su impacto ambiental ni a qué costo.

Una cumbre, dos ejes

Río+20 es la cuarta “Cumbre de la Tierra”, como también se denomina a estas conferencias propuestas por las Naciones Unidas. La primera fue la Conferencia sobre Medio-Ambiente Humano de Estocolmo, en 1972. La siguiente, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, fue la primera celebrada en Río de Janeiro, en 1992. Esta importante cita instaló el tema ambiental a nivel internacional a través de su documento Agenda 21 (o Programa 21). Por eso, el próximo encuentro volverá a realizarse simbólicamente en la ciudad carioca y alude a ella desde su nombre: “Río+20”. La tercera y última reunión, hasta ahora, fue la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, y ocurrió hace 10 años.

Esta vez, la conferencia tendrá dos ejes: la economía verde en el contexto de la erradicación de la pobreza y el marco institucional para la sostenibilidad. El objetivo declarado de la Asamblea General de la ONU es “suscitar el compromiso político renovado para el desarrollo sostenible, evaluar el progreso hasta la fecha y las lagunas restantes para la implementación de los resultados de las grandes cumbres sobre el desarrollo sostenible, y tratar temas nuevos y emergentes”.

El futuro que queremos

Los organizadores de Río+20 ya elaboraron un “Borrador cero” de lo que será la declaración final de la Cumbre. Bajo el título “El futuro que queremos”, servirá de base para la negociación. El documento, que fue publicado en enero pasado, propone que la Cumbre sea el punto de partida para iniciativas como una plataforma internacional de intercambio de conocimiento que facilite el diseño y la implantación de economías verdes en los países; una hoja de ruta para implementar y evaluar el progreso hasta el año 2030; un marco a 10 años de programas sobre consumo y producción sostenible; y el desarrollo de indicadores que completen el PBI para integrar las dimensiones económica, social y ambiental de manera equilibrada, entre otros puntos. Además, el borrador identifica áreas de interés: seguridad alimentaria, agua, energía, ciudades, empleos verdes, cambio climático y educación. Otro tema importante será la revisión del primer período de implementación del Protocolo de Kioto, que culmina a fines del 2012 y requiere establecer un nuevo acuerdo. Desde la Cumbre de Río 92, y cada vez más, el sector privado está involucrándose en la cuestión ambiental y el desarrollo sustentable.

Aunque hoy existen muchos conflictos entre los intereses comerciales y los ambientales, también existen serios intentos por reconciliar ambos, por ejemplo de manos de la Organización Mundial del Comercio, creada en 1993. Así, una propuesta para que la próxima Cumbre logre resultados concretos es tratar la Global Subsidies Initiative (Iniciativa de subsidios globales) del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, que propone eliminar de forma gradual los subsidios estatales en el sector de los combustibles fósiles. De esta manera, se dejarían de destinar recursos públicos a un tipo de energía contaminante y, en cambio, se conseguirían fondos disponibles para otros fines. Otra idea es la de definir “Objetivos del Desarrollo Sustentable”, que obliguen a los países a cumplir metas en las áreas identificadas de interés.

Empresas en acción

Ya la Agenda 21 señaló el rol de los llamados “grupos principales” y, entre éstos, destacó el de las organizaciones empresariales e industriales. Para Río+20 el Consejo mundial de empresas para el desarrollo sostenible, con sede en Ginebra, la Cámara de comercio internacional, con asiento en París, y el Pacto mundial de la ONU (una propuesta de 10 principios en línea con la sustentabilidad para las empresas) se unieron bajo el lema Acción empresarial para el desarrollo sustentable (BASD, por sus siglas en inglés). Por su parte, el Borrador cero de la declaración final propone establecer los mecanismos de rendición de cuentas para evaluar ciertas iniciativas de las empresas y así evitar el greenwash.

Río+20 será la ocasión también de todo tipo de eventos paralelos. El más importante será acaso la Cumbre de los pueblos por la justicia social y ambiental en defensa de los bienes comunes, del 15 al 23 de junio, que reunirá a la sociedad civil global, y a las organizaciones, colectivos y movimientos sociales para proponer una nueva forma de vida en el planeta, contra la mercantilización de la naturaleza y en defensa de los bienes comunes. Alrededor del evento principal habrá movilizaciones, conferencias y actividades destinadas a incidir. Algunos cifran más expectativas de resultados en la Cumbre de los pueblos que en la misma Río+20.

Mientras que a Río 92 acudieron más de 100 gobernantes, una pregunta que subsiste hoy es: ¿Cuánto interés tendrán los líderes de los países y el público en general en asistir a la conferencia este año en el contexto de crisis financiera mundial? Un mal síntoma, dicen algunos expertos, es que el Borrador cero carece de la fuerza suficiente para lograr mayores compromisos por parte de las naciones.

“La idea misma de economía verde y de mercantilizar la naturaleza es errada”, señalan otros más radicales. Por ahora, Río+20 se plantea como un espacio y una oportunidad para alzar la voz, proponer nuevos acuerdos y trabajar por un desarrollo económico más armónico con lo ambiental y lo social.

RIO+20 en números

50.000 personas acreditadas

1.400 periodistas

193 delegaciones invitadas

10.000 personas participarán de la Cumbre de los Pueblos

33.000 plazas hoteleras

677 propuestas inspiran el “Borrador cero”

En boca de todos

Todos los eventos de gran magnitud generan una serie de acontecimientos paralelos que sirven de antesala y se erigen como generadores de expectativa. Este año todo gira alrededor de Río: desde las altas reuniones de jefes de Estado hasta las movilizaciones juveniles, pasando por los encuentros de la comunidad científica. Uno de los side events fue la conferencia “Planeta bajo presión 2012”, que reunió a 3.000 científicos, funcionarios y empresarios en Londres. Allí se dio origen al documento “Estado del planeta”, que señala que la sostenibilidad global tiene que ser uno de los pilares de nuestra sociedad e insta a “hallar nuevas soluciones de cara a revertir el daño ya sufrido por el medio ambiente”.

En la Sexta Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena, Colombia, los representantes de los gobiernos dedicaron un momento al encuentro próximo y firmaron un comunicado que decía: “Reafirmamos nuestra determinación de alcanzar resultados orientados a la acción en Río+20, reconociendo su importancia para el progreso hacia el desarrollo sostenible. La Conferencia será una inestimable oportunidad para repensar los modelos actuales de desarrollo”.

A nivel local, convocado por la municipalidad de la ciudad de Rosario, el Foro latinoamericano de desarrollo sostenible, realizado en abril pasado, se propuso definir una agenda común y regional para la conferencia de Río de Janeiro. La cita convocó a más de 5.000 personas, representantes de 16 países y más de 300 organizaciones, quienes pudieron compartir sus experiencias y trabajar juntos en la elaboración de propuestas. El pasado 22 de abril, fecha en que se conmemora el Día de la Tierra, se llevó a cabo Río+Vos, un emprendimiento impulsado por jóvenes latinoamericanos y realizado en simultáneo en varias ciudades de todo el continente bajo el lema “Despertate”. Meditaciones colectivas, bicicleteadas, talleres para chicos, proyecciones de películas a cielo abierto y charlas fueron algunas de las actividades que dieron vida a este evento.

Borrador cero: volver a empezar

Aquel documento que había comenzado con apenas 19 páginas, hoy cuenta con más de 160 y sigue sumando. Es “El futuro que queremos”, confeccionado a partir de 677 propuestas oficiales hechas por gobiernos, grupos políticos, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, agencias de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales, que servirá de guía a los líderes de la Cumbre.

Este ayuda memoria menciona varios tópicos a debatir durante la conferencia, pero también remarca más de una docena de planes que ya fueron debatidos hace 20 años en Río 92 que aún falta implementar. Entre ellos: el reconocimiento del importante papel del sector privado en el avance hacia el desarrollo sostenible, el diseño y la implantación de economías verdes, la elaboración de una hoja de ruta para implementar y evaluar el progreso entre los años 2015 y 2030, el desarrollo de indicadores que completen el PBI para integrar las dimensiones económicas, sociales y ambientales. En resumen, indica la transición hacia una economía verde que integre la lucha contra la pobreza, el acceso global a la energía y el respeto al medio ambiente.

Por Jimena Laclau y Yanina Tendlarz (Girasol: energía para el cambio)

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