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Posted by on Jun 17, 2013 in Dialogar | 1 comment

Voluntariado corporativo: ¿oportunidad o perversión?

Voluntariado corporativo: ¿oportunidad o perversión?

Por Aleandra Scafati

Hoy entre las empresas están muy difundidos los programas de voluntariado corporativo. Suele ser una de las actividades más desarrolladas dentro de las organizaciones que dicen tener programas de responsabilidad social.

¿Qué dice la teoría sobre los programas de voluntariado corporativo? “Es el conjunto de actividades promovidas y facilitadas por la empresa con el fin de crear y sostener (brindando recursos económicos, humanos y tecnológicos) un canal de participación de los empleados para que, en calidad de voluntarios, brinden su tiempo, capacidades y talentos a diferentes organizaciones sociales. El desafío del voluntariado corporativo es generar espacios de articulación y sinergia entre la empresa, sus empleados y la comunidad.” [1]

Sin embargo, en esta definición encontramos ciertos puntos de conflicto. Sabemos que, en general, aquellas personas que tienen una empatía fundante por ser voluntario ya tienen espacios de acción vinculados con sus deseos, gustos, valores personales, familiares o sociales. Por lo tanto, se hace difícil pensar que las empresas puedan desarrollar programas que coincidan específicamente con sus orientaciones, sobre todo si estos programas están orientados como corresponde y en línea con la estrategia corporativa.

Si bien podemos pensar que los empleados pueden estar alineados profesional o laboralmente con la organización, e inclusive que están lo suficientemente motivados y que tienen “la camiseta puesta de la organización” para la cual trabajan, esto no quiere decir que sus afinidades fuera del ámbito laboral sean las mismas que las que marca la empresa para la cual trabajan. Con lo cual, en todo caso, se les pide un doble esfuerzo: atender como voluntarios a los programas corporativos y atender como voluntarios a los programas con los que efectivamente simpatizan.

Sabemos también que estos programas surgieron con mucha fuerza dentro de las organizaciones porque las empresas encontraron una forma barata de desarrollar políticas de recursos humanos. En vez de desarrollar o favorecer espacios de capacitación permanente, aumentos salariales, bonos por rendimiento o participación de los resultados corporativos por acciones promovidas por los propios empleados, los programas de voluntariado corporativo permiten hablar de transmisión de valores corporativos, donación de tiempo de los recursos humanos y construcción de ciudadanía, sin invertir un centavo.

Por otra parte, las estadísticas dan cuentan de que, suponiendo que el empleado no tiene empatías personales con ningún tema social o ambiental, y que la organización lo induce a generar un espacio donde pueda probar estas experiencias, el resultado no es visible. La sensación de la mayoría de los empleados que participan de estos proyectos es que las acciones no se mantienen a largo plazo, con lo cual estos espacios terminan traduciéndose en ayudas puntuales y para las cuales no se necesita preparación.

Por último, el otro gran problema: la empresa no dona, es el empleado el que dona su tiempo, dado que en general estas acciones no se realizan dentro de los horarios laborales, sino fuera de ellos y sin compensación. Lo que implicaría que la empresa estaría promoviendo el empleo en negro, porque por esas horas dedicadas al trabajo corporativo, no se paga. Además se generan situaciones de presión hacia aquellas personas que no quieren participar en horario no laboral y se sienten obligadas moralmente a hacerlo, porque sino parecen no tener niguna sensibilidad social. Lo que genera una situación de alta perversión organizacional.

Por ello, si bien estos programas para la empresa tienen muchos beneficios tanto económicos, como inclusive de reputación, dado que en general se plantean como acciones de marketing haciendo difusión y publicidad de los mismos, la realidad es que cuando no se plantean con honestidad por parte de la empresa, estos programas no pueden entenderse como programas de responsabilidad social, sino todo lo contrario.

Para que sean programas que realmente puedan incluirse dentro de las acciones de responsabilidad social de las empresas deberían por lo menos tener en cuenta los siguientes parámetros:

  • Ofrecer una amplia gama de actividades propuestas por los propios empleados.
  • Hacer las acciones en horario laboral o compensar horas de trabajo de alguna manera si por algún motivo se tienen que hacer fuera del horario. Tener en cuenta la logística y los alimentos durante la acción.
  • Promover acciones de largo plazo y darles trazabilidad a las mismas para que los empleados puedan sentir que hacen un cambio.
  • Evitar difundir las acciones o publicitarlas.
  • Ampliar la propuesta de desarrollo de los Recursos Humanos con otras herramientas, como la educación continua, sistemas de compensación por mérito o participación accionaria.
  • Incluir la participación de todos los cargos jerárquicos en la acción, sin excusas.
  • Asignar recursos genuinos no humanos, teniendo un presupuesto anual.

Al desarrollar programas de voluntariado que tengan en cuenta estas variables, para la empresa será una oportunidad no solamente vinculada con una canalización del trabajo voluntario para aplicar a la sociedad civil, y por ende la construcción de ciudadanía inter intra organización, sino que también tendrá un efecto positivo en la comunidad y en las relaciones con todas las partes interesadas de la empresa. Se convierte entonces en un eje honestamente central del Programa de Responsabilidad Social.



[1] Manual de Voluntariado Corporativo, Fundación Compromiso, Buenos Aires, 2008.

 

1 Comment

  1. Hola, realmente el tema es muy interesante pero encuentro en su artículo varias impresiciones respecto al gerenciamiento y al encuadre de la acción voluntaria. En un buen programa de Voluntariado corporativo deben existir res áreas: 1) Una estrategia primaria que es la que está enfocada al core Business del negocio, 2) Estrtegia secundaria que incluye las iniciativas de los empleados y 3) Mentorazgo. Todas las empresas que he asesorado invierten recursos en sus programas. Eso de no publicitar es un grave error porque es una estrategia transversal que anima, estimula, pone en coomún, educa y propone acciones que la gente emprenda. Respecto al tiempo, coincido con usted respecto a que la empresa debe disponer de horas de oficina para las jornadas voluntarias. Reciba un cordial saludo. Emilio Guerra Díaz

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